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Gerardo Vera

Gerardo Vera

septiembre

Foto: David Ruano

 “Me acompañará siempre”

He empezado esta nota dirigiéndome a Gerardo directamente, como si estuviéramos tomando un té en su casa como tantas veces, como si volviera a contarle mis emociones, mi vida, mis ideas, mis esperanzas, como si me estuviera despidiendo. Pero he tenido que parar. Se me hacía insoportable no escuchar sus palabras de vuelta, su chorro de energía, su mirada y su cercanía. Gerardo, tú me acompañarás siempre, yo lo sé.

Ayer me llamaron para decírmelo, estaba en un ensayo en el Teatro Valle-Inclán. Qué casualidad, su teatro, el lugar que inauguramos hace 15 años con Divinas Palabras y en el que se sucedieron procesos y búsquedas. Juntos. Divinas Palabras, El enemigo del pueblo, Rey Lear, Hermanos Karamazov, Agosto, Madre Coraje…

Mi vida sería otra sin Gerardo Vera. Hay veces que una persona puede influir más o menos en tus decisiones vitales, pero Gerardo para mí fue otra cosa. Me descubrió el teatro y sin apenas conocerme se dejó embaucar por mis ideas de inclusión del vídeo en la escena, construimos juntos un lenguaje que no conocíamos y que fuimos enriqueciendo montaje tras montaje. La confianza que me dio cambió mi vida. Me abrió un mundo que ha terminado siendo el líquido vital, el icor, la ambrosía que todo humano desea beber para ser feliz.

              Recordaré muchas cosas de Gerardo, pero sobre todo esa capacidad catalizadora de energía creativa, era incansable. Su cabeza iba por delante de cualquiera y te contagiaba, hacía que fueras mejor y más creativo. A su vez Gerardo era ingenuo, confiado, se dejaba sorprender, ¡y cómo era cuando lo hacía! Esa emoción generosa cuando veía algo que le gustaba, era como un niño.

              Él apostó por muchos de nosotros, le conocí con 23 años, éramos jóvenes y pensábamos que había que romper con todo, que nuestra visión era lo más innovador que existía y él ya estaba de vuelta. Nos dejaba hacer, y experimentaba con nosotros, él sabía lo que funcionaba y lo que no, y aun así supo sacar lo mejor de todos y hacernos sentir importantes en cada proyecto. Alejandro Andújar, Arellano, Ricardo Sánchez Cuerda, Alfredo Sanzol, Silvia de Marta éramos sus hijos y se sentía orgulloso de que nos fuera bien, de que no paráramos de trabajar en otros proyectos. Pero cuando él nos llamaba allí estábamos, la chupipandi, con Collado, Juan Gómez Cornejo, Luis Delgado, y todos sus actores a los que exigía tanto y les amaba tanto.

Ese ímpetu por no quedarse atrás le hizo seguir apostando por gente joven, ahora empezaba otro relevo, ya no éramos los más jóvenes del equipo, él seguía hacia adelante sin dejar a nadie atrás, sumando siempre. Podría decir lo importante que fue para el teatro Gerardo Vera, un genio de la plástica teatral, no habrá época igual como la suya en el CDN, mucha gente lo dirá, pero prefiero quedarme con lo importante que fue para mí.

Podría estar hablando con él durante horas, podría contar cosas de él durante horas, hemos compartido tanto y nos quedaba tanto por compartir.

              Ahora solo queda un vacío que no quiero llenar, se va a quedar ahí, no me hace falta apartarle, no quiero apartarle. Quiero que me siga cuestionando, que se siga confesando conmigo, que me siga llamando a las 8 de la mañana emocionado porque ha leído, ha escuchado, ha visto, ha pensado…que me siga haciendo ser mejor persona y creativo.

Tengo espacio y tú Gerardo quiero que me acompañes siempre. Siempre.